Sus Colores, Formas y Psicologia


El significado de las Formas

Los mandalas expresan nuestros sentimientos y nuestras emociones. Seguidamente las formas más comunes y sus significados generalizados:


Círculo: el movimiento, el cambio, lo absoluto, el verdadero yo.
Corazón: sol, amor, felicidad, alegría, sentimiento de unión.
Cruz: unión del cielo y la tierra, vida y muerte, lo consciente y lo inconscien
te, la unión de dos aspectos opuestos de nuesto mundo o nuestra personalidad.
Cuadrado: procesos de la naturaleza, estabilidad, equilibrio.
Estrella: símbolo de lo espiritual, libertad, elevación.
Espiral: vitalidad, energías curativas.
Hexágono: unión de los contrarios.
Laberinto: implica la búsqueda del propio centro.
Mariposa: autorenovación del alma. Transformación y muerte.
Pentágono: silueta del cuerpo humano. Tierra, agua, fuego.
Rectángulo: estabilidad, rendimiento del intelecto la vida terrenal.
Triángulo: agua, inconsciente (hacia abajo); vitalidad, transformación (hacia arriba); agresión hacia uno mismo (hacia el centro)


El significado de los Colores



El uso de los colores en los mandalas también tiene un significado especial. Su uso está relacionado con el estado de ánimo de la persona que los colorea. Es la combinación de dibujo y pintura la que nos da mucha información sobre la persona que lo realiza.


Blanco: nada, pureza, iluminación, perfección.

Negro: muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia.
Gris: neutralidad, sabiduría, renovación.
Rojo: masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.
Azul: tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría.
Amarillo: sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad.
Naranja: energía, dinamismo, ambición, ternura, valor.
Rosa: aspectos femeninos e infantiles, dulzura, altruismo.
Morado: amor al prójimo, idealismo y sabiduría.
Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.
Violeta: música, magia, espiritualidad, transformación, inspiración.
Oro: sabiduría, claridad, lucidez, vitalidad.
Plata: capacidades extrasensoriales, emociones fluctuantes, bienestar.


Según la Psicología

El mándala representa al ser humano. Interactuar con ellos te ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar tu creatividad y a reconectarte con tu ser esencial. Es como comenzar un viaje hacia tu esencia, te abre puertas hasta ahora desconocidas y hace que brote tu sabiduría interior. Integrarlas a tu vida te dará centro y la sensación de calma en medio de las tormentas.
Los mándalas, y la construcción de un mándala en sí, es una "meditación activa", un instrumento de contemplación, concentración y relajación.
Representan el mapa del cosmos: una pequeña muestra totalizadora de la proyección geométrica del mundo.
Es esa porción del universo que ocupa nuestro ser, nuestra esencia.
Su creación no exige habilidades intelectuales específicas, es una respuesta instantánea,
son ejemplos y símbolos cuyo propósito consiste en entender "intuitivamente" las posibilidades infinitas del subconsciente humano.
El estilo y significado de cada mándala se explica según la época y la comunidad que lo realiza, pero todos hablan de un orden circular con un centro definido.


Mándalas en el mundo
"Mas allá de la cultura y la época que lo exprese, el mándala
hace referencia al camino hacia la unidad del ser"
En la cultura egipcia, los mándalas eran utilizados debido a la fuerza que estos transmitían, llenando de energía el lugar y como instrumento de meditación profunda. También se usaban dentro de las casas para atraer la energía o transmutar la negativa en positiva, así como para crear armonía y balance en la morada.
En la civilización China aun en la actualidad, son utilizados para generar abundancia y prosperidad así como para fortalecer la salud.
En tribus indígenas americanas se hacen presentes en coloridos bordados adornados con plumas y animales nativos.
En algunas tradiciones se empleaban como protección contra los malos espíritus y como una especie de amuleto para promover la valentía y el coraje.
Las runas de las tradiciones nórdicas, son contenedoras de diversos símbolos que representan la búsqueda de la armonía en relación con lo interno y lo externo. Representan energías sagradas que hacen referencia a los distintos planos de la conciencia.
A pesar de que los mándalas se encuentran presentes en cada rincón del mundo, sus origenes nacen en el Janaismo, Tantrismo, Hinduismo, Budismo y lamaísmo.
Su nombre hace referencia al sánscrito, en tibetano es KYLKHOR (KYL: centro KHOR: circulo) literalmente seria "el centro de los alrededores".
Los mandalas tibetanos de arena suelen elaborarse a pedido de la comunidad con la intención de traer paz y armonía al mundo, a un lugar determinado y a sus habitantes; también son utilizados como valiosas bendiciones y como instrumentos de meditación activa, cuya esencia descansa en su construcción.
Estos mándalas poseen significados externos, internos y secretos. En el aspecto externo representan al mundo en su forma divina, en el interno un mapa a través del cual la mente ordinaria puede transformarse en la experiencia de la iluminación, y en el aspecto secreto, muestran el balance perfecto entre las energías sutiles del cuerpo y de la clara dimensión de la luz de la mente.
Los budistas se refieren a "mandala" como un área espiritual o sagrada, a un circulo, a un grupo de objetos organizados alrededor de un punto central.
Cada parte de un mandala posee un significado, representa algún aspecto de la sabiduría o recuerda al que medita del principio que marca su camino. Cada tipo de mandala enseña una lección distinta.
Cada figura que integra un mandala posee varios propósitos: como objeto de adoración a una determinada deidad, como adornos de templos y lugares sagrados, como la manifestación concreta de alguna deidad, como foco de visualización y meditación, o bien como expresión plástica y artística del camino recorrido hacia el progreso y la evolución espiritual.
Mandala es sinónimo de espacio sagrado. Pareciera ser que existe más allá de una cultura en particular, incluso al margen de ésta, hallamos mándalas en el mundo natural, y más allá de nuestro planeta tierra nos encontramos con el espacio y sus maravillosas formas cósmicas.
La creación de un mándala, es un ida y vuelta entre lo sutil y lo concreto. La inspiración que nos impulsa a su creación, impulsará nuestras actividades y estará viva en todo lo que se construya.


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Sus Colores, Formas y Psicologia

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El significado de las Formas

Los mandalas expresan nuestros sentimientos y nuestras emociones. Seguidamente las formas más comunes y sus significados generalizados:


Círculo: el movimiento, el cambio, lo absoluto, el verdadero yo.
Corazón: sol, amor, felicidad, alegría, sentimiento de unión.
Cruz: unión del cielo y la tierra, vida y muerte, lo consciente y lo inconscien
te, la unión de dos aspectos opuestos de nuesto mundo o nuestra personalidad.
Cuadrado: procesos de la naturaleza, estabilidad, equilibrio.
Estrella: símbolo de lo espiritual, libertad, elevación.
Espiral: vitalidad, energías curativas.
Hexágono: unión de los contrarios.
Laberinto: implica la búsqueda del propio centro.
Mariposa: autorenovación del alma. Transformación y muerte.
Pentágono: silueta del cuerpo humano. Tierra, agua, fuego.
Rectángulo: estabilidad, rendimiento del intelecto la vida terrenal.
Triángulo: agua, inconsciente (hacia abajo); vitalidad, transformación (hacia arriba); agresión hacia uno mismo (hacia el centro)


El significado de los Colores



El uso de los colores en los mandalas también tiene un significado especial. Su uso está relacionado con el estado de ánimo de la persona que los colorea. Es la combinación de dibujo y pintura la que nos da mucha información sobre la persona que lo realiza.


Blanco: nada, pureza, iluminación, perfección.

Negro: muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia.
Gris: neutralidad, sabiduría, renovación.
Rojo: masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.
Azul: tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría.
Amarillo: sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad.
Naranja: energía, dinamismo, ambición, ternura, valor.
Rosa: aspectos femeninos e infantiles, dulzura, altruismo.
Morado: amor al prójimo, idealismo y sabiduría.
Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.
Violeta: música, magia, espiritualidad, transformación, inspiración.
Oro: sabiduría, claridad, lucidez, vitalidad.
Plata: capacidades extrasensoriales, emociones fluctuantes, bienestar.


Según la Psicología

El mándala representa al ser humano. Interactuar con ellos te ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar tu creatividad y a reconectarte con tu ser esencial. Es como comenzar un viaje hacia tu esencia, te abre puertas hasta ahora desconocidas y hace que brote tu sabiduría interior. Integrarlas a tu vida te dará centro y la sensación de calma en medio de las tormentas.
Los mándalas, y la construcción de un mándala en sí, es una "meditación activa", un instrumento de contemplación, concentración y relajación.
Representan el mapa del cosmos: una pequeña muestra totalizadora de la proyección geométrica del mundo.
Es esa porción del universo que ocupa nuestro ser, nuestra esencia.
Su creación no exige habilidades intelectuales específicas, es una respuesta instantánea,
son ejemplos y símbolos cuyo propósito consiste en entender "intuitivamente" las posibilidades infinitas del subconsciente humano.
El estilo y significado de cada mándala se explica según la época y la comunidad que lo realiza, pero todos hablan de un orden circular con un centro definido.


Mándalas en el mundo
"Mas allá de la cultura y la época que lo exprese, el mándala
hace referencia al camino hacia la unidad del ser"
En la cultura egipcia, los mándalas eran utilizados debido a la fuerza que estos transmitían, llenando de energía el lugar y como instrumento de meditación profunda. También se usaban dentro de las casas para atraer la energía o transmutar la negativa en positiva, así como para crear armonía y balance en la morada.
En la civilización China aun en la actualidad, son utilizados para generar abundancia y prosperidad así como para fortalecer la salud.
En tribus indígenas americanas se hacen presentes en coloridos bordados adornados con plumas y animales nativos.
En algunas tradiciones se empleaban como protección contra los malos espíritus y como una especie de amuleto para promover la valentía y el coraje.
Las runas de las tradiciones nórdicas, son contenedoras de diversos símbolos que representan la búsqueda de la armonía en relación con lo interno y lo externo. Representan energías sagradas que hacen referencia a los distintos planos de la conciencia.
A pesar de que los mándalas se encuentran presentes en cada rincón del mundo, sus origenes nacen en el Janaismo, Tantrismo, Hinduismo, Budismo y lamaísmo.
Su nombre hace referencia al sánscrito, en tibetano es KYLKHOR (KYL: centro KHOR: circulo) literalmente seria "el centro de los alrededores".
Los mandalas tibetanos de arena suelen elaborarse a pedido de la comunidad con la intención de traer paz y armonía al mundo, a un lugar determinado y a sus habitantes; también son utilizados como valiosas bendiciones y como instrumentos de meditación activa, cuya esencia descansa en su construcción.
Estos mándalas poseen significados externos, internos y secretos. En el aspecto externo representan al mundo en su forma divina, en el interno un mapa a través del cual la mente ordinaria puede transformarse en la experiencia de la iluminación, y en el aspecto secreto, muestran el balance perfecto entre las energías sutiles del cuerpo y de la clara dimensión de la luz de la mente.
Los budistas se refieren a "mandala" como un área espiritual o sagrada, a un circulo, a un grupo de objetos organizados alrededor de un punto central.
Cada parte de un mandala posee un significado, representa algún aspecto de la sabiduría o recuerda al que medita del principio que marca su camino. Cada tipo de mandala enseña una lección distinta.
Cada figura que integra un mandala posee varios propósitos: como objeto de adoración a una determinada deidad, como adornos de templos y lugares sagrados, como la manifestación concreta de alguna deidad, como foco de visualización y meditación, o bien como expresión plástica y artística del camino recorrido hacia el progreso y la evolución espiritual.
Mandala es sinónimo de espacio sagrado. Pareciera ser que existe más allá de una cultura en particular, incluso al margen de ésta, hallamos mándalas en el mundo natural, y más allá de nuestro planeta tierra nos encontramos con el espacio y sus maravillosas formas cósmicas.
La creación de un mándala, es un ida y vuelta entre lo sutil y lo concreto. La inspiración que nos impulsa a su creación, impulsará nuestras actividades y estará viva en todo lo que se construya.


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